Profundidad de navegación: Principal / Noticias

MSI

Denuncia ex preso político vejaciones en la cárcel

Escolástica Luna y su hijo, Bernardino Sánchez Luna

Les daban comida descompuesta y los dejaban sin tomar agua. El MP extorsiona a nahuas de Rincón de Chautla liberados.
La Jornada de Guerrero, 22 de abril de 2009
GUSTAVO ALBERTO NAVA (Corresponsal)


Chilapa, 21 de abril. El naua Bernardino Sánchez Luna, uno de los ex presos políticos de Rincón de Chautla, denunció en conferencia de prensa que durante los dos años y 10 meses que estuvo en la cárcel, con los indígenas de su pueblo, eran sometidos a comer comida descompuesta y hasta no tomar agua durante dos días seguidos.

Sánchez Luna y otros siete indígenas fueron detenidos en mayo de 2006 por la policía ministerial, sin orden de aprehensión, acusándolos de perpetrar una emboscada en la que murieron dos vecinos de Rincón de Chautla.

Uno de los involucrados, Joaquín Sánchez Guadalupe, cuando fue comisario de Bienes Comunales se negó a integrar los terrenos del pueblo al Programa de Certificación de Derechos Ejidales (Procede), y sus compañeros señalan que esa es la causa por la que los acusan de homicidio.

Bernardino Sánchez, acompañado por su madre, Escolástica Luna Gaspar, y de la regidora perredista Daysi Hernández Hernández, vocera del Movimiento Social de Izquierda, recordó que durante su estancia en el penal de Chilapa sufrieron maltratos y vejaciones, como darles comida descompuesta y tomar agua cada dos días, lo que les trajo enfermedades gastrointestinales que no podían curarse, porque en la cárcel no hay ni lo básico en medicamentos.

Sánchez Luna señaló que llegan a la cárcel muchos indígenas que no saben hablar español, y cuando los juzgan callan en los careos, por lo que son declarados culpables; aseguró que algunos purgan sentencias hasta de 35 años.

Denunció que los custodios abusan de los indígenas rapándolos y burlándose de su origen. Exigió a las autoridades que frenen estos abusos y pongan a intérpretes que hablen idiomas indígenas para que los acusados se puedan defender.

Respecto a la alimentación en la cárcel, dijo que durante el tiempo que estuvo interno sólo comía lentejas, sopa de pasta y frijoles; el agua para beber tenía que comprarla en la tienda del penal.

Añadió que sus compañeros se manifestaron contra el director de la cárcel por la falta de agua, y éste siempre les contestaba que no había recursos económicos para adquirir el líquido.

Con la mirada triste, Sánchez Luna mencionó que es “muy difícil estar en la cárcel” porque su familia siempre estaba preocupada por sacarlo de ese lugar y él se preocupaba porque su esposa e hijos estaban solos y desprotegidos.

Por falta de dinero, su esposa lo visitaba cada dos meses, ya que también tenía que mantener a sus cuatro hijos.

Sobre su salida del penal, señaló que tuvo que pasar muchos trámites burocráticos, además que le pedían dinero para su liberación.

Señaló que la juez de Chilapa puso trabas para entregar la boletas de liberación porque sus familiares hicieron presión directamente con el Tribunal Superior de Justicia, lo que disgustó a la juzgadora de Chilapa.

A más de 20 días de haber sido liberado, Bernardino Sánchez dijo que él y sus compañeros tienen temor de que vuelvan a ser víctimas de las autoridades y los encierren de nuevo, porque en un principio el agente del Ministerio Público los amenazó y le dijo que si daban 3 mil 500 pesos esa instancia no iba a apelar la sentencia de libertad.

Por su pobreza, los campesinos no reunieron esa cantidad, así que los soltaron sin pagar nada, pero sigue latente la amenaza del Ministerio Público de buscar la manera de meterlos de nuevo a la cárcel.

El campesino advirtió que los afectados buscarán que el gobierno estatal repare los daños ocasionados por tenerlos casi tres años en prisión sin probarles delito alguno.


Buscan que salgan más encarcelados


La Jornada de Guerrero, 22 de abril de 2009

Chilapa, 21 de abril. Escolástica Luna Gaspar, madre de dos de los ex presos políticos de Rincón de Chautla, a pesar de haber logrado recientemente su liberación, afirma que seguirá luchando por ayudar y liberar a más indígenas recluidos injustamente en la cárcel municipal.

Sus dos hijos estuvieron presos durante 2 años y 10 meses, junto con otros seis paisanos más acusados de un homicidio y fueron liberados los últimos días de marzo; David Sánchez Luna, uno de sus hijos, el último en ser liberado, pagó una fianza de más de 18 mil pesos.

Vestida de verde, rebozo amarillo, mandil, huaraches de plástico y una mirada luminosa al tener cerca de ella a su hijo Bernardino Sánchez Luna, Escolástica Luna dijo que buscará unir a hombres y mujeres para hacer el esfuerzo de liberar a más indígenas que purgan condenas por delitos que no cometieron.

Durante la entrevista, en las instalaciones del Movimiento Social de Izquierda, la mujer de 60 años se nota segura de sí misma. Recordó que al principio de la detención de sus hijos ella no pudo con el problema porque no conocía a quién recurrir, pero al poco tiempo agarró valor para llegar a la ciudad a buscar la libertad de sus vástagos.

Al preguntarle a la señora Luna sobre cómo se sintió el día que fueron detenidos sus hijos, hizo una breve pausa y las lágrimas le brotaron. Con un suspiro contestó que se sintió desamparada, ya que David y Bernardino son sus únicos hijos, pero que las demás mujeres la alentaron y apoyaron con despensas para sus ocho nietos y dos nueras.

Ante la situación, las mujeres asumieron la jornada de trabajo de sus maridos e hijos.

Indicó que desde que decidió buscar la libertad de sus hijos ya no tiene miedo de los funcionarios de gobierno, a pesar de que tengan el poder político y el dinero de los impuestos. Sostuvo que con la razón pudo vencer esos obstáculos.

“Yo voy a seguir luchando para que otros compañeros salgan de la cárcel. Cuando iba a visitar a mis hijos veía cómo se reunían con inocentes, me preguntaban cómo le hiciste para sacar a los ocho compañeros, por eso si alguien cae preso tenemos luchar para sacarlos.

“Anduve solita, quise luchar por todos y quiero seguir luchando por otros. Quiero pedir también que haya clínica; tenemos que conseguir dinero para traer un enfermo a Chilapa. Las abejas les picaron a mis seis nietos y pedí prestado para los viajes; lo bueno es que no debo tan mucho dinero”.

Sin embargo, la mujer teme que quienes acusaron a sus hijos los ataquen, por lo que exigió protección del gobierno contra nuevas agresiones.

Fecha: 23/04/2009
Radioteca, UNESCO y Código Sur apoyan la construcción de esta web, pero no necesariamente comparten y adhieren a los contenidos publicados, siendo estos absoluta responsabilidad de las organizaciones usuarias.

Los contenidos de este sitio web están bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0.
Este sitio es administrado con el editor dinámico de contenidos Cyclope 2.0 que ha sido desarrollado por Código Sur.